Mi casa, en la brecha digital
Mi último post data casi de la prehistoria. Desde que me rompí la pierna en junio y se me quitaron las ganas de postear, de la mala leche que me entró, han pasado muchas cosas. Entre ellas, que me volvieron a dar ganas de escribir en este mi blog y que no pude. ¿Por qué? Os cuento.
Todos habréis oído hablar de la brecha digital, ¿no? Su ubicación exacta no se conoce, pero yo he caído en ella. No viene en ningún navegador, no aparece en ningún mapa, ningún ayuntamiento reconoce que esté en ninguna de sus calles o zanjas. Pero yo me la he encontrado de bruces. El pasado mes de julio nos entregaron nuestra nueva casa, un adosado en el barrio getafense de Perales del Río. A escasos 10 minutos de Madrid, a 20 de la calle de Serrano donde trabajo, mi nueva vivienda está sumida en la brecha digital. El 19 de julio solicité línea telefónica y ADSL a Telefónica. Me dijeron que sí, ya mismo, cosa de tres días. Luego me dijeron que faltaba instalar un no sé qué y que tardarían una semana. Luego que un mes. Luego, que hasta septiembre, nada... Hablé con otros operadores, cono ONO, con otro, pero los que más pronto se comprometían a echar un cable dentro de esta puta brecha nos lo hacían para diciembre, como pronto. Estamos en diciembre. Telefónica sigue sin dar servicio ADSL -nos ponen línea telefónica fija pero les he dicho que sin banda ancha, ya pueden metérsela por lo más estrecho- y las demás, directamente, ni llaman para ofrecer sus servicios aunque sea por error. Miento: Orange llamó y dijo que tenía una oferta de ADSL, fijo y tal. "Qué bien", dije yo, irónica, escéptica, "me la quedo". La operadora encantada me pidió el código postal, la calle, en fin, y me dijo, "ay qué pena, allí no puede ser". Si ya lo sabía yo. Aquí estamos en la brecha digital y tal. Africa empieza en Perales del Río. Con todos mis respetos para Africa y sus gentes que son maravillosas (¿verdad, Yirgalem?) y no se merecen lo que padecen. En fin, esta es la explicación de por qué mis posts se han retrasado tanto y por qué mi blog ha estado a punto de desaparecer del mapa. Pido mil disculpas. Os preguntaréis: ¿pero entonces ya tienes ADSL? Pues no exactamente. Tengo un módem 3G de Vodafone, que va más lento que un ADSL normal, que cuesta una puta pasta, pero es lo único que me conecta al mundo. Habrá quien diga que soy adicta a internet... seguro que quien me lee no entra en casa sin encender la luz, poner la tele, calentar un caldo en el microondas o tiene el jodido vicio de ducharse por la mañana con agua caliente. Y nadie considera por eso que sea adicto a la energía eléctrica o al agua caliente, ¿verdad? Internet es un servicio básico, como la luz y el agua. Sin él, en estos tiempos, somos un pedacito de tercer mundo en el Madrid del siglo no sé cuántos. Qué país.
Todos habréis oído hablar de la brecha digital, ¿no? Su ubicación exacta no se conoce, pero yo he caído en ella. No viene en ningún navegador, no aparece en ningún mapa, ningún ayuntamiento reconoce que esté en ninguna de sus calles o zanjas. Pero yo me la he encontrado de bruces. El pasado mes de julio nos entregaron nuestra nueva casa, un adosado en el barrio getafense de Perales del Río. A escasos 10 minutos de Madrid, a 20 de la calle de Serrano donde trabajo, mi nueva vivienda está sumida en la brecha digital. El 19 de julio solicité línea telefónica y ADSL a Telefónica. Me dijeron que sí, ya mismo, cosa de tres días. Luego me dijeron que faltaba instalar un no sé qué y que tardarían una semana. Luego que un mes. Luego, que hasta septiembre, nada... Hablé con otros operadores, cono ONO, con otro, pero los que más pronto se comprometían a echar un cable dentro de esta puta brecha nos lo hacían para diciembre, como pronto. Estamos en diciembre. Telefónica sigue sin dar servicio ADSL -nos ponen línea telefónica fija pero les he dicho que sin banda ancha, ya pueden metérsela por lo más estrecho- y las demás, directamente, ni llaman para ofrecer sus servicios aunque sea por error. Miento: Orange llamó y dijo que tenía una oferta de ADSL, fijo y tal. "Qué bien", dije yo, irónica, escéptica, "me la quedo". La operadora encantada me pidió el código postal, la calle, en fin, y me dijo, "ay qué pena, allí no puede ser". Si ya lo sabía yo. Aquí estamos en la brecha digital y tal. Africa empieza en Perales del Río. Con todos mis respetos para Africa y sus gentes que son maravillosas (¿verdad, Yirgalem?) y no se merecen lo que padecen. En fin, esta es la explicación de por qué mis posts se han retrasado tanto y por qué mi blog ha estado a punto de desaparecer del mapa. Pido mil disculpas. Os preguntaréis: ¿pero entonces ya tienes ADSL? Pues no exactamente. Tengo un módem 3G de Vodafone, que va más lento que un ADSL normal, que cuesta una puta pasta, pero es lo único que me conecta al mundo. Habrá quien diga que soy adicta a internet... seguro que quien me lee no entra en casa sin encender la luz, poner la tele, calentar un caldo en el microondas o tiene el jodido vicio de ducharse por la mañana con agua caliente. Y nadie considera por eso que sea adicto a la energía eléctrica o al agua caliente, ¿verdad? Internet es un servicio básico, como la luz y el agua. Sin él, en estos tiempos, somos un pedacito de tercer mundo en el Madrid del siglo no sé cuántos. Qué país.







